PEQUEÑA CIUDAD DE REEDUCACIÓN

Por: Adrian Puppi

 Preocupante es la situación de los centros penitenciarios en Uruguay, no solo de sus instalaciones, sino también por los reclusos que a pesar de cometer actos reprobables no dejan de ser seres humanos, es por eso, que hablamos con Pablo Santos Educador Social quien trabajo 2 años como Educador Social en Punta de Rieles y un año más como Coordinador de Educador de Cárceles.

Ante el hacinamiento, las condiciones infrahumanas en las cuales se ven sometidas las personas surgieron dudas, ¿es reeducación, o castigo y violencia estar en una cárcel?

     “A nadie se le aplicará la pena de muerte. En ningún caso se permitirá que las cárceles sirvan    para mortificar y sí solo para asegurar a los procesados y penados, persiguiendo su reeducación, la aptitud para el trabajo y la profilaxis del delito”

   Eso dice la constitución, pero la realidad es otra, Pablo nos cuenta que la forma en que la sociedad en la que trata a las personas que cometen delitos, siempre fue ejerciendo un castigo sobre el cuerpo del otro, especular que castigar al otro va a revindicar al mismo.

  Aunque es lejano que a través de ese método un recluso genere un proceso de reaprendizaje, la sociedad y el estado no ha logrado entender una nueva forma de tratar una temática tan delicada.

   El Comisionado Juan Manuel Pettit en su última carta expreso: “…Puede decirse que más del 60% del sistema penitenciario presenta muy malas o malas condiciones de reclusión, donde el aislamiento es habitual, la convivencia es pobre y está cargada de violencia y riesgo de vida, y donde la oferta de posibilidades socio educativas es casi inexistente…”

  Esta es la realidad de algunas cárceles, pero Punta rieles es una Cárcel modelo y así nos contó Pablo Santos “la cárcel es como un gran barrio, hay barracas, pueden salir a recorrer las zonas si tienen alguna actividad prevista sea estudiar o trabajar, además pueden generar emprendimientos como una peluquería, quioscos y hasta una parrillada”

Esto hace que generen una perspectiva de su vida diferente dentro del establecimiento, generando un influjo mucho más optimista a futuro una vez cumplida la pena. los  números

hablan solos  indicando que tan solo el 2% de los reclusos de Punta de Rieles reinciden contra una reincidencia del 50% en otras cárceles.

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