La música es un juego

POR: Adrian Puppi

Foto destacada: Eric Vallet

 

La música es tan “bipolar” como los más y los menos, un día pretendés hacer lo mejor, y al otro no sentís nada para componer.

Chloe vive en EE.UU. y tuve el placer de conversar varios días con ella, porque me intrigaba su facilidad musical con tan solo 25 años.

Sus pasos en lo artístico comenzaron a los 10 años en la escuela primaria, “no lo disfruté” me dijo, por lo que decidió tomar lecciones privadas, para luego animarse y presentarse en una audición para Honor Band.

El clarinete le lleva una relación de amor y vacío, cuasi humana: “Mi relación con el clarinete es complicada cada vez que toco el instrumento, pero lo más difícil de todo esto es transitar los malos días para poder atender los buenos momentos que me transmite la música”.

Le pregunté si ella en su casa componía, me dijo que no, que de hecho es una improvisadora, compone, pero de forma muy rápida dentro de la pieza musical de turno.

Lo estimulante de Chloe es que me nombró más de una vez la palabra “jugar” al decirme que hace mejor música cuando “juega” con otros músicos que son mejores que ella; “recibo mucha inspiración por parte de mis compañeros músicos”. A su vez me comentó que su evolución como músico es parte de un “juego”, tocar con ellos, aprender del lenguaje musical que manejan, y no basarse en grabaciones o partituras para evolucionar. Porque escuchar a personas que trabajan duro en su oficio la ayudan a poder evolucionar a nuevas etapas musicales.

Por otro lado, no pude evitar preguntarle por la música que escucha: “amo todo lo que pueda bailar” me contestó sonriendo, creció amando la Ópera y el Jazz, el recordado Pop de los ´90, por lo que tiene una amplitud extensa de la música.

Para finalizar me expresó que de todo esto no espera algo en especial, su objetivo es, y lo remarcó durante toda la conversación, jugar y ver por qué partes insólitas del mundo vaga su andar. Hasta ahora han sido aventuras bastante locas…

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